¡Atención!, estas viendo el archivo de ¡Magufos! que corresponde a las publicaciones anteriores a 2016.
La nueva versión de ¡Magufos! está funcionando aquí: www.magufos.com.

  • La lista de la vergüenza : La Diputación de Córdoba y la sábana santa


    29/04/2015

    Imaginen que un día, al abrir el periódico, se encuentran con una noticia como esta:

    La Sociedad Española de Astronomía prepara su romería al observatorio del Roque de los Muchachos.

    O esta:

    Físicos españoles peregrinan al CERN para ganar el jubileo.

    O esta otro:

    La procesión de la hermandad paleontológica de Atapuerca contará con una nueva imagen de Miguelón.

    Suenan un tanto raras, ¿verdad?

    Pues ahora miren esta otra:

    Peregrinos valencianos viajan a Turín para venerar la Sábana Santa   Levante EMV

    Bueno, reconozco que la comparación no es justa; la astronomía, la física o la paleontología son disciplinas científicas, y la sindonología, el estudio de la “sábana santa” de Turín, no lo es. Pero intenta parecerlo, y de hecho todos los años (sobre todo en torno a la Semana Santa) nos inunda con numerosas noticias de “estudios”, “investigaciones” y “nuevos descubrimientos científicos” acerca de la sábana. Noticias que casi siempre son las mismas, debidamente recicladas, entre otras cosas por un detalle importante que los sindonólogos no suelen mencionar: desde 1977, hace casi cuarenta años, no se ha realizado ningún estudio sobre la propia sábana, y de hecho, salvo la toma de muestras para su datación en 1988 y la restauración del lienzo en 2002, nadie ha tenido acceso a ella en todo este tiempo. De modo que las nuevas “investigaciones” se hacen a base de refritos de otras anteriores, estudiando fotos o analizando muestras de procedencia más que dudosa, y no parece que este panorama vaya a cambiar mucho teniendo en cuenta que la Iglesia Católica no está dispuesta a autorizar nuevos estudios sobre la sábana (por la cuenta que le trae, claro).

    Pero bueno, dejando a un lado ese detalle la sindonología es una disciplina que goza de cierto atractivo popular, básicamente por tres motivos. En primer lugar porque hay que reconocer que la sábana es un objeto misterioso, aunque no por los motivos que suelen esgrimirse. Por ejemplo, es cierto que no se sabe a ciencia cierta cómo se creó la imagen, pero no porque esta tenga un origen milagroso o sobrenatural (de hecho hay varias técnicas pictóricas medievales que dan resultados parecidos); el problema es que es imposible reproducir los besuqueos y toqueteos de los peregrinos, los traslados, lavados, remiendos y hasta un incendio y, en fin, todos esos maltratos que ha sufrido la sábana a lo largo de sus seis siglos de existencia y que han borrado muchas pistas acerca de lo que hizo el pintor que la realizó. Lo que pasa es que, claro, los sindonólogos no suelen mencionar esto, y en su lugar prefieren hablar de misteriosas energías (esa palabra imprescindible para toda pseudociencia que se precie) y radiaciones. Bueno, y de la asombrosa exactitud de la imagen, que sería real suponiendo que Jesús tuviera los brazos y manos más largos de lo normal, la cabeza más pequeña, un pie capaz de estar en dos posiciones a la vez, fuese más alto por delante que por detrás y fuera muy, muy planito:

    Otro de los motivos que hacen atractiva a la sindonología, hay que reconocerlo, es nuestro gusto por lo truculento; si las películas de Freddy Krueger llenan los cines, ¿cómo no van a atraer al público esas reconstrucciones gore del “hombre de la sábana”?

    Pero lo que realmente gusta a los fans de la sindonología son sus implicaciones: de ser auténtica, la sábana sería una prueba de la existencia de Jesucristo, de sus suplicios y de su muerte en la cruz. Y si le añadimos las historietas de emanaciones misteriosas que formaron las sábana, también conseguiría demostrar su resurrección. Y claro, hay muchos cristianos para los que eso resulta demasiado atractivo como para pasarlo por alto, que está muy bien eso de que la fe sea, según la definición clásica, creer en lo que no se ve, pero si además tenemos “pruebas” mejor que mejor, ¿no? Lo cual explica también cómo una asociación que se define a sí misma como no confesional monte una peregrinación religiosa, claro.

    Vale, pero lo que no explica todo eso es qué pinta aquí esta entrada. Lo que haga una asociación privada es cosa suya, ¿no? Igual que lo que haga, no sé, una universidad privada, aunque fuera (por decir algo especialmente disparatado) darse el capricho de comprar un microscopio electrónico para estudiar una reliquia.

    El Sudario de Oviedo tiene el mismo 1

    El Sudario de Oviedo tiene el mismo 2

    Pero ¿qué tiene que ver todo esto con universidades, colegios profesionales o instituciones públicas?

    Pues bastante. Ya hemos visto en otras ocasiones cómo el estudio/culto a la sábana santa se ha colado en diversas universidades, y que incluso la de Córdoba cuenta con su propio “Cristo sindonológico”. También es habitual que Colegios de Médicos den cabida a actos sabanistas, como este:

    Conferencia sobre la Sábana Santa de Ignacio Dols en Santander   El Diario Montañes

    Pero ahora es toda una Diputación Provincial la que se envuelve en la sábana: la de Córdoba, que va a acoger en sus brazos amorosos nada menos que una convención del Centro Español de Sindonología, que se celebrará en la mismísima sede de la Diputación:

    Más de 400 especialistas asistirán

    Congreso que, como habrán visto (y también en la noticia de la Universidad Católica de Murcia), incluye una ampliación del objeto de estudio a “otras reliquias” y en especial al llamado “sudario de Oviedo”, un lienzo que comparte dos características con la sábana santa: ambos se presentan como parte del ajuar funerario de Cristo, y ambos son en realidad de época medieval. Concretamente, el método del C14 dató el sudario como procedente del siglo VII, y la sábana del XIV. Cosa que da igual, la verdad: los creyentes en la autenticidad de estas reliquias no aceptan las dataciones, así que inventan toda clase de excusas rocambolescas para explicar que fueron erróneas, aseguran que los resultados fueron falseados o, en un alarde de incoherencia, dicen ambas cosas a la vez.

    Algo que pueden cuantas veces quieran, claro, pero no en la sede de una Diputación Provincial, que es una institución pública y no debe prestarse a ningún tipo de proselitismo religioso. Porque eso mismo, proselitismo religioso es lo único que cabe esperar de una asociación que organiza peregrinaciones para venerar su objeto de estudio, ¿no les parece?

    No, para eso lo más adecuado es un púlpito, desde luego. O, bueno, un teatro: esas noticias que aparecen como novedades año tras año son dignas de un vodevil, las historietas sobre el posible paradero de la sábana desde el siglo I hasta su primera aparición pública, allá en el siglo XIV (sí, justo cuando fue confeccionada, según el C14) no harían mal papel en una opereta, y muchos de los personajes que pueblan el mundillo de la sindonología harían las delicias de cualquier autor de sainetes. Pero como no tenemos a un Arniches a mano, tendrán que conformarse conmigo. Así que, aprovechando que hace poco fue el día del libro, que esta entrada trata sobre la sindonología, y que el Guadalquivir pasa por Córdoba, aquí tienen ustedes mi Tomás y la Sábana, drama sindonológico en tres actos y pico que pueden descargarse en formato epub, gratis et amore. Ya me contarán si les gusta. Tomasportada

    La entrada La Diputación de Córdoba y la sábana santa fue escrita en La lista de la vergüenza.